Por: Actual Inmobiliaria / 4 de octubre 2016
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Para disfrutar: Los extremos de Chile

Septiembre es el mes de la patria y nos invita a empaparnos de nuestra historia y variada geografía. En esta edición quisimos recorrer ambas “puntas” de nuestro país — tan diferentes y lejanas una de la otra— adentrándonos en sus tradiciones, patrimonio y naturaleza.

Arica es conocida como la ciudad de la eterna primavera debido a su excelente clima. Sus hermosas playas, el patrimonio arqueológico y los poblados altiplánicos de la región completan los atractivos del extremo septentrional chileno.

El emblemático Morro de Arica, formación rocosa de 130 metros de altura sobre el borde costero y famoso por su toma durante la Guerra del Pacífico, mantiene en su cima un mirador, un museo histórico y una gran escultura del Cristo de la Concordia.

Las playas La Lisera, El Laucho y Chinchorro son reconocidas por sus aguas cálidas y arenas blancas, todas aptas para el baño. Además, son ideales para la práctica de deportes de aventura. En el casco histórico de la ciudad podemos visitar las hermosas construcciones de fines del siglo XIX, entre las que destacan el ex Edificio Aduana, la Gobernación Provincial de Arica y la gótica Catedral de San Marcos, diseñadas por el reconocido arquitecto francés Gustave Eiffel.

A 12 kilómetros de la ciudad y en pleno valle de Azapa, el Museo Arqueológico y Antropológico de San Miguel de Azapa resguarda momias de la cultura Chinchorro, las más antiguas del mundo, con más de 10.000 años. A los pies de los cerros Sombrero y Sagrado, se pueden ver los Geoglifos de Azapa, donde se aprecian enormes dibujos con figuras humanas y de animales.

Una serie de poblados altiplánicos coronan la visita turística de la región. Putre y Parinacota —a 150 y 180 kilómetros de Arica, respectivamente— mantienen sus construcciones coloniales, calles empedradas e iglesias típicas, en medio de cerros verdes y montañas nevadas. Muy cerca se ubica el Parque Nacional Lauca, reserva de la Biósfera, con una hermosa flora y fauna endémica.

Asimismo, es imposible no visitar el lago Chungará, el más alto del mundo y uno de las más bellos por sus aguas color esmeralda, en las que se ref lejan los volcanes gemelos Parinacota (6.300 mts.) y Pomerape (6.200 mts.). Alrededor del lago conviven diferentes especies, como flamencos, parinas y patos silvestres. Sus aguas alimentan las lagunas de Cotacotani,

un conjunto de embalses, sobre los cuales crecen los bofedales, creando un paisaje sorprendente. Completa el parque el Salar de Surire, hogar del ñandú chileno, flamencos, alpacas y llamas.

Iquique, en tanto, se caracteriza por su extensa ruta cos- tera adornada de palmeras, playas de aguas cálidas y arenas blancas. Vale la pena recorrer su rico casco histórico del período salitrero y la zona comercial libre de impuestos, Zofri. Otro imperdible es la visita al museo réplica de la corbeta Esmeralda, en el cual se recrea la vida al interior del icónico barco.

La calle Baquedano, con sus mansiones de pino oregón, recuerda la época de oro del salitre. Un vagón del histórico tran- vía recorre sus 15 cuadras de extensión, para apreciar el Teatro Municipal, Palacio Astoreca y Museo Regional.

Desde la ciudad se puede viajar al interior y visitar las ex oficinas salitreras de San- ta Laura y Humberstone, ambas Patrimonio de la Humanidad, construidas en 1872. Humberstone es la que posee más edificaciones originales en pie, como la pulpería, el teatro, la iglesia, las oficinas administrativas y las casas de los trabajadores. En el recorrido sorprende la gran piscina olímpica, completamente metálica, y una gran locomotor antigua.

Otro paseo es al oasis de Pica, famoso por su limón y donde las napas subterráneas forman una gran piscina de piedra para refrescar a sus acalorados habitantes. A pocos kilómetros está La Tirana, un pequeño poblado, donde cada 16 de julio más de 250.000 feligreses se reúnen a celebrar a la Virgen de la Tirana.

Glaciares, pingüinos y ecoturismo. Llegando al sur del mundo…

Puerto Natales se ubica en el extremo austral del Chile. Es la puerta de entrada a las Torres del Paine, Cueva del Milodón y Campos de Hielo Sur. Y aun cuando la ciudad ofrece una completa infraestructura turística, el verdadero atractivo de esta zona se encuentra en los hermosos paisajes naturales cercanos.

La Cueva del Milodón recibe su nombre por el hallazgo de restos de este gran animal herbívoro, extinguido durante la prehistoria.

Al interior de los Campos de Hielo Sur, la mayor reserva mundial de agua dulce, se ubica el Parque Nacional Bernardo O’Higgins. Solo se accede por transporte marítimo desde Puerto Natales. Allí es posible apreciar complejos de archipiélagos, islas, roqueríos, y disfrutar de la belleza de los hielos eternos, entre los que destacan los glaciares Pío XI, Témpano, Serrano y Balmaceda.

En tanto el Parque Nacional Torres del Paine, fue elegido como la Octava Maravilla del Mundo y Reserva de la Biósfera por la Unesco. Se caracteriza por su variada fauna y una geografía única, que incluye las famosas “torres”: tres montañas de granito, moldeadas a lo largo millones de años por la fuerza del glacial. El parque es ideal para la práctica del ecoturismo y el deporte de aventura. Al interior, está el Lago Pehoé, en cuyas hermosas aguas turquesa se reflejan los Cuernos del Paine (2.100 mts) y el lago Sarmiento de Gamboa, conocido por su actividad termal y desde donde se observa el Macizo Paine.

La aventura austral continúa más al sur, al llegar a Punta Arenas, puerta de ingreso al continente antártico y en la que se mezclan patrimonio histórico con turismo ecoló- gico. Un rápido recorrido por la ciudad nos permite retro- ceder en el tiempo: el Palacio José Braun y la casa de Sara Braun, ambas construcciones de estilo francés y decorados con muebles traídos directa- mente de Europa. También vale la pena conocer el cemen- terio, con sus bellos jardines

y elegantes mausoleos y tumbas. Para compras, la zona franca ofrece una gran variedad de pro- ductos a precios inigualables. Pe- ro este recorrido no puede terminar sin una visita a la Plaza de Armas, dominada por la estatua del Indio Patagón. Cuenta la tradición que al tocar su pie se recibe protección y los viajeros que lo besan vuelven algún día a esta hermosa ciudad.
Los canales del estrecho de

Magallanes son el lugar favorito de la fauna marina de la región. Desde Punta Arenas se realizan tours a las islas Santa Marta y Magdalena, donde se pueden visitar las colonias de pingüinos magallánicos. Hay un sendero habilitado para recorrer el lugar, lo que permite estar muy cerca de ellos. Por vía marítima también se puede conocer el parque marino Francisco Coloane, santuario de ballenas jorobadas, orcas, elefantes y leones marinos.

Otro hito que es posible vi- sitar es Puerto del Hambre, en bahía Buena. Cuenta la historia que en esta antigua colonia española -fundada en 1584 bajo el nombre de Rey Don Felipe- la falta de víveres, agua y el clima inhóspito, dieron muerte a todos sus habitantes. Tiempo después el corsario Cavendish descubrió la masacre y renombró el lugar con el fatídico nombre.

 

 

Por Claudia Jiménez